caso3: tdah

enero 17, 2010 at 12:39 pm (Estudio de casos)

ESTUDIO DE CASOS Nº 3

ADOLESCENTE CON TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

 

Datos del alumno:

Edad: 15 años

Estudios: Abandono los estudios de secundaria y se encuentra en una UFIL donde se le enseña el oficio de albañil.

Historial. A los 13 años fue tratada por el Equipo por problemas de adaptación escolar y problemas de rendimiento escolar. Se intervino a través de un programa psicopedagógico en el ámbito escolar y familiar acompañado de tratamiento farmacológico, pero abandono ambos por su escaso cumplimiento y por que se daba una falta de motivación escolar  y la presión del cumplimiento del programa a nivel familiar.

Ahora el problema se centra en la impulsividad que presenta. Se pasa el día peleando y discutiendo con sus hermanos, primos incluso amenaza a los vecinos. Cuando se le contradice reacciona  con agresividad verbal y física.

En los estudios comete fallos que le llevan a sus pender por no fijarse, incluso muestra heridas en las manos, por la impulsividad con la que actúa cuando esta utilizando los utensilios del oficio.

Datos familiares:

La madre es la responsable de la unidad familiar está diagnosticada (F32) con tratamiento

El padre no acude nunca  a la consulta porque considera que es de locos y sabemos que tiene un trabajo especial muy comprometido que le impide atender a la familia de una forma “normal”. Además en base a los comentarios de la madre, creemos que el padre pudo haber padecido un TDAH de joven.

Tiene tres hermanos, 3, 4 y 5 años menores que él. Uno de los hermanos menores está diagnosticado como TDH

 Tiene una buena relación con el abuelo paterno, a quien visita y pasa fines de semana junto a él, pero con frecuencia discuten llegando a insultos e incluso a peleas físicas q se resuelven cuando el abuelo tras pasar varios días le llama para que vaya a verle.

Características del trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

El Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) está caracterizado por tres síntomas: la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad, no siempre tienen que estar presentes conjuntamente, puesto que existen distintos subtipos dentro de este trastorno.

Se trata de uno de los trastornos más importantes dentro de la Psiquiatría Infantil-Juvenil. Es un trastorno crónico, que puede cambiar sus manifestaciones desde la infancia hasta la edad adulta, que interfiriere en muchas áreas del funcionamiento normal y cuyos síntomas persisten en hasta un 50-80% de los casos en el adulto.

Constituye un problema clínico y de salud pública muy importante, generador de problemas y desajustes en niños, adolescentes y adultos.

 Podríamos señalar algunas características de los niños que presentan este tipo de trastorno.

  • ATENCIÓN

Lo que más caracteriza a estos niños es su falta de atención cercana a detalles. La distracción más vulnerable es a los estímulos del contexto ambiental.
En casa tienen dificultades para seguir las directrices que se le marcan, para organizarse y parece que no escuchan cuando se les habla.

En el colegio cometen errores por no fijarse en los trabajos o en las diferentes actividades.

Con frecuencia saltan de una tarea a otra sin terminarla, ya que evitan situaciones que implican un nivel constante de esfuerzo mental.

  • IMPULSIVIDAD

Con frecuencia actúa de forma inmediata sin pensar en las consecuencias.
Está inquieto con las manos o los pies y no puede sentarse quieto.

Está activo en situaciones en que es inapropiado. Habla de forma excesiva, responde antes de que la otra persona termine, tiene dificultad para esperar su turno y frecuentemente interrumpe.

  • HIPERACTIVIDD

Lo más característico de estos niños es la excesiva actividad motora. Siempre están en continuo movimiento, corren, saltan por la calle, nunca quieren ir cogidos de la mano…

Su excesivo movimiento no persigue ningún objetivo, carece de finalidad.

  • COMPORTAMIENTO

Su comportamiento es imprevisible, inmaduro, inapropiado para su edad.

Se muestran violentos y agresivos verbal y físicamente

Con frecuencia mienten y cometen hurtos.

  • APRENDIZAJE

La mayoría de los niños con este trastorno presentan dificultades en el aprendizaje. El 40 ó 50% tienen un bajo rendimiento escolar.

Tienen dificultades perceptivas, con lo cual no diferencian bien entre letras y líneas y tienen poca capacidad para estructurar la información que recibe a través de los distintos sentidos.

Las dificultades estriban en la adquisición y el manejo de la lectura, escritura y el cálculo.

Son torpes para escribir o dibujar, tienen mala letra y cometen grandes errores de ortografía.

En cálculo, se olvidan de las llevadas y operaciones básicas.

En lectura, omiten palabras, sílabas e incluso renglones, no comprenden lo que leen, pueden identificar las letras pero no saben pronunciarlas correctamente.

Tienen dificultad para memorizar y para generalizar la información adquirida.

  • DESOBEDIENCIA

Como dijimos anteriormente al niño hiperactivo le cuesta seguir las directrices que se le marcan en casa. El niño hace lo contrario de lo que se dice o pide.
Los padres tienen especial dificultad para educarles en adquirir patrones de conducta(hábitos de higiene, cortesía…).

  • ESTABILIDAD EMOCIONAL

Presentan cambios bruscos de humor, tienen un concepto pobre de sí mismo y no aceptan perder, por lo que no asumen sus propios fracasos.

Tenemos que añadir también que el cuadro clínico en adolescentes tiende a incluir inquietud más que hiperactividad grosera, aunque el nerviosismo y levantarse del asiento en clase suelen estar presentes.

Los desajustes de los adolescentes incluyen inatención, pobre control de los impulsos, pobres habilidades de organización, dificultades para elegir y mantener prioridades, y escasas estrategias en resolución de problemas, resultando un menor rendimiento escolar, baja autoestima, escasas relaciones con iguales, y rendimiento errático en tareas.

Las oportunidades de realizar conductas impulsivas peligrosas y de poca capacidad de juicio aumentan con la edad, debido a la mayor influencia de los iguales y la menor supervisión de los adultos. Algunos datos presentan una tendencia en adolescentes con TDAH hacia mayores tasas de suicidio, intentos de suicidio y muertes accidentales.

Intervención psicopedagógica

  1.  Debemos hacer una valoración diagnóstica que incluya la valoración psicopatológica, neurológica, neurocognitiva y cuestiones TDAH para padres y profesores
  2.  Realizaremos una valoración neuropsicológica, se pueden añadir otros exámenes médicos complementarios y valoraríamos los resultados.
  3. Confirmaríamos el diagnostico, estableceríamos el tratamiento y seguiríamos el proceso del mismo.

 

Actualmente, el diagnóstico se realiza según los siguientes criterios:

A. (1) ó (2)

1. seis (o más) de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:

Falta de atención

a) a menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades

b) a menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas

c) a menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente

d) a menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comportamiento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones)

e) a menudo tiene dificultades para organizar tareas y actividades

f) a menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos)

g) a menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (p. ej. juguetes, ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas)

h) a menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes

i) a menudo es descuidado en las actividades diarias

2. seis (o más) de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa y poco lógica en relación con el nivel de desarrollo:

Hiperactividad

a) a menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento

b) a menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado

c) a menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud)

d) a menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio

e) a menudo “está ocupado” o suele actuar como si “estuviera impulsado por un motor”

f) a menudo habla en exceso

Impulsividad

(g) a menudo emite bruscamente las respuestas antes de haber sido terminadas las preguntas

(h) a menudo tiene dificultades para esperar su turno

(i) a menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (p. ejemplo se entromete en conversaciones o juegos)

B. Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causan alteraciones están presentes antes de los 7 años de edad.

C. Algunas alteraciones provocadas por los síntomas se presentan en dos o más ambientes (p. ej., en la escuela y en casa)

D. Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo del funcionamiento social, académico o laboral.

E. Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Una vez es diagnosticado el programa que se propone seguir es:

Un tratamiento farmacológico ya que los fármacos ayudan a los niños a mantener la atención, tanto en tareas intelectuales como motrices. Sus efectos palían el trastorno, pero no lo cura. La medicación no crea adición, desde el punto de vista fisiológico, pero habrá que llevar un control exhaustivo de ella.
El entrenamiento  en:

– Habilidades de focalización y mantenimiento de la atención, lo que favorece la adquisición de destrezas cognitivas e instrumentales de regulación de la atención.

– Habilidades de solución de problemas, lo que favorece la adquisición de destrezas cognitivas de regulación de comportamiento.

– Habilidades de competencia social, lo que favorece la adaptación con iguales, padres y otras figuras de autoridad.

– Asertivo, que constituye un método muy eficaz pare recuperar la autoestima de los niños.

Por último, añadir que algunos expertos en el estudio de este trastorno aconsejan la realización de una serie de ejercicios que puedan ayudar a que el niño se autocontrol y a que tenga una conducta más adecuada en todos los órdenes de la vida. Siguiendo al profesor Robert Vallet (1980) destacamos entre los ejercicios que propone, los siguientes: relajación corporal; escuchar música; masaje; respirar lentamente; árbol balanceado por el viento; comer despacio; la mecedora; con un libro en la cabeza mantener el equilibrio inmóvil ante el espejo o apoyado sobre el estómago; meditación; equilibrio estático; etc.

 

A nivel escolar las medidas para alcanzar el éxito con estos niños vendrían encaminadas de la siguiente manera:

 Enseñar estrategias que lo ayudarán a organizar y completar tareas tales como utilizar libretas, listas o cronómetros.

Hacerle ver que todas las observaciones que se le hacen van encaminadas a resolver sus conflictos personales.

Apoyo directo en el aula dirigido a lograr que estos alumnos alcancen los objetivos establecidos, que se reflejará en actuaciones como: iniciar y terminar las actividades encomendadas por el profesor; una buena organización de las tareas escolares, animándole a que se imponga un horario; potenciación del trabajo en equipo con otros alumnos; establecer pautas concretas que permitan a los alumnos mantener por un tiempo mayor la atención; felicitarle cuando termine de forma correcta su trabajo.

Se le darán  estímulos que deben ser inmediatos y frecuentes. Se estima que “las recompensas deben ser concedidas constantemente a los preescolares; varias veces al día a los niños de la escuela primaria; y por lo menos diariamente a los adolescentes“.

Otras técnicas específicas incluyen:

Ofrecer al niño una o dos alternativas sobre una misma directriz.
Dividir la tarea escolar en varios apartados, que serán revisados por un adulto a medida que los vaya completando.

Establecer pequeños períodos de tiempo y animar al niño a completar una tarea antes de que termine el tiempo.

Animar al niño a que se imponga y mantenga un calendario diario.
Ayudar al niño a organizar sus tareas en un cuaderno o libreta.

 A nivel familiar algunos neurólogos, como Guillermo Van Wielink, dan una serie de sencillos concejos que los padres pueden llevar a cabo para ayudar a superar mejorar esta problemática, como:

            Aceptar las limitaciones del niño, ya que su comportamiento no se debe a una intencionalidad, sino a las propias características del trastorno que padece; no pretendamos corregir de inmediato esta conducta, pues evitaremos así hacerle más daño.

Dejar que el niño desahogue su exceso de energía, haciéndole participar en aquellas actividades que más le gusten. No se puede reprimir esta energía sin más.

Mantener la casa organizada. La rutina puede ayudar a estos niños.

Mantener una energía firme y unas reglas mínimas

Evitar que la atención del niño se fije en aquellas conductas que le disgustan, como correr por los pasillos, hacer ruido, etc. Por el contrario, se deben potenciar aquellas que consideremos como más positivas en relación con los demás miembros de la familia, por su actividad en clase, etc.

 Recompensar las conductas positivas de inmediato, bien con pequeñas compensaciones o bien por medio de alabanzas que vayan reafirmando su autoestima.

Asistir a reuniones de grupos de padres, es lo que se conoce como “grupos de autoayuda“, ya que el apoyo recibido en estos encuentros ayudará a buscar soluciones y a seguir buscando el mejor ambiente para que el niño no se encuentre atosigado por los posibles reproches que por causa de sus incidentes se les pueda hacer. Se necesita buscar constantemente el lado positivo de la situación.

Evitar los castigos relacionados con la prohibición de salir con sus amigos; se debe evitar todo riesgo de marginación e inadaptación social por parte de estos niños.

 Valorar los aspectos positivos de estos niños como la sinceridad, creatividad, intuición, etc.

Potenciar el trabajo en conjunto entre la escuela y la familia.

  Por último, desde el Equipo se llevará a cabo un seguimiento continuado de la evolución del alumno a través de entrevistas personales con el alumno, la familia de éste, informes médicos, etc.

 

 

Laura Garralón González

17 de Enero, 2010

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